OFTALMOLOGO (del griego ofthalmos,ojo y logos, tratado): Es un médico que ha estudiado lo mismo que un médico general, más tres o más de especialización en oftalmología. Generalmente ha sido calificado o está certificado por una institución oficial de oftalmología en su país. Como médico especializado, está plenamente capacitado para tratar las enfermedades de los ojos y realizar operaciones oculares, así como para hacer exámenes de la vista y prescribir anteojos, examinar el fondo del ojo, hacer pruebas de campo visual y medir la presión intraocular. OCULISTA (del latín oculus, ojo): Este término, que es sinónimo de oftalmólogo.
OPTOMETRISTA (del griego optikos, de la vista, y metron, medida): Ha hecho estudios profesionales para poder medir la graduación de la vista, prescribir y ajustar lentes, y enseñar al paciente ejercicios para desarrollar la coordinación ocular y aumentar la eficiencia visual. El optometrista no puede prescribir medicamentos, tratar enfermedades ni efectuar operaciones oculares. Como no es un médico, debe enviar a los pacientes que tienen enfermedades oculares al oftalmólogo.
ÓPTICO (del latín optícus, óptica): Es un técnico que pule lentes y arma anteojos siguiendo las instrucciones del oftalmólogo o del optometrista. Tiene con éstos la misma relación que el fabricante de aparatos ortopédicos con el ortopedista o que el farmacéutico con el médico.
Se define como toda lesión originada por mecanismos contusos o penetrantes sobre el globo ocular y sus estructuras periféricas, ocasionando daño tisular de diverso grado de afectación con compromiso de la función visual, temporal o permanente. El trauma ocular es una causa frecuente de consulta en los servicios de urgencia, afecta con mayor frecuencia personas de edad productiva con un promedio de 30.6 años, el sexo masculino representa el 87%, los niños menores de 10 años representan el 4% del total de pacientes.
En cuanto a la actividad realizada al momento del trauma, el 50% ocurre durante el trabajo, 25% en juegos infantiles y 5% durante actividades deportivas, en la actualidad en nuestro país la violencia y los accidentes automovilísticos tienen un alto porcentaje. Es responsable de 1/3 de los casos de ceguera unilateral en la primera década de la vida. Sus causas son muy variadas, siendo de suma importancia en la evaluación del paciente un exámen corporal completo y un examen ocular acucioso, poniendo mucha atención a los síntomas y signos que sugieran patología ocular grave, siendo en algunos casos necesario complementar la clínica con imagenología como la Ultrasonografía, la Tomografía Axial Computarizada o la Resonancia Magnética.
Se clasifica según el compromiso de estructuras oculares en trauma cerrado o abierto el cual orientará a la terapia a realizar, siendo el principal y único factor pronóstico conocido la visión inicial al momento del examen ocular. Finalmente es importante mencionar que las complicaciones o la resultante de un trauma ocular puede, producir gran discapacidad y deterioro en la calidad de vida de las personas. El trauma ocular en la actualidad constituye un problema de salud pública considerando que es el tercer motivo de hospitalización de causa ocular y segunda de compromiso visual después de la catarata. Es innegable la importancia de legislar por medio de políticas públicas de salud con respecto al trauma ocular, más aun si tenemos claro que más del 90% de las lesiones pueden prevenirse.
¿Cuándo se debe hacer un examen de la vista a un niño o un adulto? ¿Cuándo padece con frecuencia dolores de cabeza o cansancio ocular? ¿Cuándo no ve bien las palabras escritas en la pizarra o el signo de ALTO en el cruce de calles? ¿Cuándo su vista parece normal y no tiene ninguna molestia? Si se examinara a todos los niños a los cuatro o cinco años de edad o antes de que empezaran a ir a la escuela, se descubrirían, diagnosticarían y corregirían muchos defectos visuales antes de que causaran molestias o se hicieran irreversibles. A menudo, un niño pequeño no se da cuenta de que ve mal, y quizás no se queje aunque le duela la cabeza o sienta cansados los ojos. Por este motivo, muchas comunidades han establecido programas de examen de preescolares para descubrir disminuciones de la visión, debilidades oculares y estrabismo (ojos torcidos), utilizando los servicios de un médico debidamente entrenado, o sea un oftalmólogo.
Aunque los niños sean sometidos a exámenes ordinarios de la vista cuando ya van a la escuela, esos exámenes no son completos. Aunque se les mida la agudeza visual, es posible que algunos de ellos necesiten anteojos o tengan alguna enfermedad ocular. Se debe examinar la vista del niño cada año, pero lo mejor es que un oftalmólogo le haga un examen completo. Los adultos deben hacerse un examen completo de la vista cada uno a tres años, de esta forma tener un mejor desenvolvimiento en sus actividades y a la vez evitar cualquier riesgo al realizarlas debido a un mal enfoque por estar viendo mal.
La incidencia de lesiones oculares producidas durante la práctica de deporte no es despreciable con respecto a otras patologías oculares traumáticas. Un accidente con repercusión ocular durante la práctica deportiva puede ser muy leve, moderado o muy grave, en el peor de los casos, acarreando consecuencias funcionales y anatómicas para el órgano de la visión, en ocasiones irreparables. Además, los traumatismos oculares son causa de secuelas e incapacidades ciertamente dramáticas, por el papel preponderante de la visión entre los órganos de los sentidos y porque su prevalencia e muy superior en personas mayoritariamente jóvenes, profesionalmente activas o bien, en algunos casos, con un gran porvenir en asumir logros deportivos de prestigio.
A pesar de que existen múltiples mecanismos de defensa fisiológicos que protegen eficazmente el ojo frente a los posibles accidentes cotidianos (estructura ósea de la órbita, pestañas, párpados, película lagrimal y reflejo del parpadeo) el globo ocular es un órgano delicado, vulnerable y susceptible de sufrir agresiones y traumatismos.
Los traumatismos oculares durante la práctica deportiva son relativamente frecuentes, pueden acontecer en el contexto de cualquier deporte y son muy variados, tanto en su origen, gravedad y forma de presentación clínica (traumatismos penetrantes, contusos o contuso-penetrantes). A pesar de que el diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado a cargo de un oftalmólogo especialista suele ayudar a mejorar el pronóstico de estos casos, es cierto que en algunas situaciones las lesiones oculares secundarias al traumatismo son clínicamente irreversibles. Es evidente que para la práctica deportiva correcta es imprescindible estar en buenas condiciones físicas y, por supuesto, oculares. Un funcionamiento correcto del aparato visual mejora significativamente el rendimiento en el deporte y disminuye la posibilidad de sufrir lesiones accidentales. Igualmente en la práctica deportiva es imperativo utilizar el material adecuado, evitar actividades de alto riesgo y utilizar las medidas de protección ocular adecuadas en cada caso (gafas de policarbonato). Campañas de divulgación y prevención pueden ayudar a disminuir este tipo de accidentes.
En verano es importante no olvidar proteger y cuidar los ojos de los adultos y de los niños, ya que la exposición a los rayos ultravioleta del sol, pueden perjudicar nuestra salud ocular. Es importante estar enterado de los peligros y de las precauciones, así como de las recomendaciones y consejos que debemos tener en cuenta para cuidar nuestros ojos de los efectos de la alta luminosidad ambiental, la exposición al sol, el cloro de las piscinas o la sal del mar.
Los problemas más frecuentes que nos encontramos en verano son sobretodo infecciones como la conjuntivitis o la sequedad ocular, alergias que hay que controlar para que no deriven en otras patologías más graves. También es importante protegerse de los rayos ultravioleta con unas gafas de sol adecuadas tanto los adultos como los niños y para evitar accidentes a consecuencia de la práctica deportiva.
Infecciones habituales en verano:
El verano es una época propicia para la transmisión de enfermedades oculares, ya sean bacterianas o virales, las más comunes son la conjuntivitis y la queratoconjuntivitis.
El agua de mar y de las piscinas es irritante para los ojos y puede ser también un vehículo de transmisión de infecciones oculares. El uso de lentes de contacto en piscinas y playas aumenta el riesgo de contraer infecciones muy graves y de incrementar la sequedad ocular.
También son frecuentes los casos de irritaciones conjuntivales debido a una excesiva cloración del agua, por lo que se recomienda el uso de gafas de natación, que incluso pueden estar graduadas. Si aparecen síntomas como picor o escozor, nunca se deben frotar los ojos, ya que causará un aumento de la inflamación y de las molestias, lo mejor es acudir al oftalmólogo.
Alergias Oculares:
Durante el verano los casos de conjuntivitis alérgica aumentan considerablemente. El sol, el polvo, los cambios de temperatura y la polinización que caracterizan el cambio de estación ambiental al verano, constituyen los principales factores para contraer conjuntivitis.
Además de la alergia, hay otras enfermedades oculares que pueden coexistir con esta como el ojo seco, en la que la película lagrimal permite que los alérgenos y los compuestos tóxicos estén en contacto con la superficie ocular más tiempo y den comienzo a la reacción inflamatoria alérgica.
Es importante, cuando se empieza a tener los primeros síntomas, acudir a la consulta con el oftalmólogo, ya que así podemos diagnosticar patologías asociadas como la blefaritis crónica o la meibomitis (inflamación de los párpados y glándulas de meibomio respectivamente).
Algunos consejos para reducir las alergias, son utilizar gafas de sol, ya que reducen el contacto de los alérgenos con los ojos; poner en el aparato del aire acondicionado un filtro especial para alérgicos; reducir las actividades al aire libre hasta media mañana, ya que antes hay mayor cantidad de polen; utilizar gafas de natación, porque el cloro empeora las conjuntivitis alérgicas, o limpiarse las manos frecuentemente y evitar el contacto con los ojos.
Protegerse de los rayos ultravioleta con gafas de sol:
La excesiva exposición a las radiaciones solares, sobre todo los rayos ultravioleta, puede provocar lesiones oculares típicas de esta época del año, como queratitis (daños en la superficie de la córnea), conjuntivitis o cataratas prematuras. Además, estas radiaciones pueden acumularse en las estructuras oculares y aparecer los síntomas algún tiempo después.
Otro factor a tener en cuenta es el deterioro continuo de la capa de ozono, cuya función principal es la protección frente a las radiaciones ultravioleta lesivas para el ojo. Por eso, es importante usar gafas de sol con protección UV, ya que estas consiguen proteger de las radiaciones ultravioletas, disminuir la probabilidad de deslumbramiento, y amortiguar la luminosidad solar.
Traumatismos oculares en el deporte: gafas de sol adaptadas a cada deporte:
Una de las consultas típicas de las urgencias oftalmológicas en verano son los traumatismos derivados de la práctica del deporte, sobretodo de deportes como el tenis, squash que al utilizar pelotas pequeñas incrementan el riesgo de recibir el impacto de la bola en el ojo.
Se han dado casos de accidentes graves en que el impacto de la pelota provoca el estallido del globo ocular o lesiones de corte en la superficie del mismo que pueden acabar provocando lesiones funcionales y anatómicas, a veces irreversibles.
Es recomendable el uso de gafas de protección ocular adaptadas a cada deporte para la prevención de accidentes. Por ejemplo, en el ciclismo las gafas evitan el impacto de cuerpos pequeños en los ojos, o en la natación evitan la irritación ocular debida a la cloración del agua.
La salud ocular de los más pequeños: los niños deben llevar gafas de sol:
Los niños son particularmente vulnerables a los perjudiciales rayos ultravioleta y hay que prestarles una especial atención para prevenir irritaciones y alergias.
Una catarata es una opacidad o turbidez del cristalino, que normalmente es transparente. Puede tener el aspecto de pequeños puntos opacos, o bien, de una sola opacidad extensa que abarca todo el cristalino. Normalmente éste tiene un tinte ligeramente amarillento, pero cuando se forma una catarata, a menudo adquiere un color amarillo intenso o ámbar, que amortigua los colores azul y amarillo de la luz que pasa a través de él. En otros tipos de cataratas, el cristalino puede tomar un color café, gris o blanco. Al bloquear el paso de los rayos luminosos que penetran al ojo, la catarata disminuye la visión.
Una catarata se puede comparar con una ventana. Si la ventana está limpia, todo lo que hay del otro lado se verá nítido y claro. Si pone jabón en el vidrio, todo se verá borroso. Pero el jabón se puede quitar.
En cambio, si se cubre el vidrio con pintura, ya no se podrá ver a través de él. Así le sucede a una persona que tiene cataratas. Para ver mejor, se tiene que cambiar el vidrio pintado por uno limpio y transparente. La catarata es como si se hubiera pintado permanentemente el cristalino, y éste puede ser extirpado quirúrgicamente.
La causa de las cataratas es todavía tema de conjeturas, pero el mecanismo por el que se producen se comprende bastante bien. Algunas cataratas existen desde el nacimiento, y otras son resultado de diversos trastornos locales o sistémicos. Existen varios tipos comunes de cataratas.
Este tipo de catarata, es debido a un desarrollo defectuoso del feto, es más probable que aparezca si la madre ha padecido sarampión, varicela, o rubeola, durante los primeros tres meses del embarazo. Para detectarla, todo niño debe ser examinado cuidadosamente por su pediatra o médico familiar durante los primeros seis meses de vida. Si se descubre una catarata, se debe enviar al niño donde un oftalmólogo. Si la catarata congénita afecta sólo parte del cristalino y no disminuye la visión, no es necesario operarla. Por lo general, esas cataratas son estacionarias y no aumentan. Pero si afectan todo el cristalino, es necesaria la operación para restablecer la visión.
Como la agudeza visual central(visión macular)se desarrolla mejor durante los primeros años de la vida, si la visión está muy dañada no se debe retrasar la intervención quirúrgica. Cuanto antes se extirpe la catarata, mayor oportunidad tendrá el niño de desarrollar una buena visión con lente intraocular. Sin embargo, si existen otros defectos congénitos además de la catarata, no se recuperará por completo una visión normal aunque la operación tenga éxito.
Este es el tipo más común de catarata. Suele ocurrir de los 50 años de edad en adelante, debido al proceso de envejecimiento físico, nutrición deficiente del cristalino, degeneración, o tendencia hereditaria a la formación de cataratas. Existen tres tipos principales de catarata senil:
Catarata Nuclear: Este endurecimiento del centro del cristalino puede producir pseudomiopía y segunda vista: La persona que necesitaba lentes de hipermetropía para ver o leer, ya no necesita usarlas o incluso requiere lentes correctoras de miopía, por lo que cree que su vista está mejorando. Generalmente, esa catarata es de color café, en contraste con el color normal amarillento o gris del cristalino, y es de evolución lenta.
Catarata Cortical: Esta catarata aparece en la capa externa del cristalino. Puede evolucionar lentamente, o crecer con rapidez y provocar la pérdida de la vista. Generalmente es de color blanco. Tanto su desarrollo como su aspecto son debidos a la absorción de humor acuoso por el cristalino. Como la catarata cortical puede hincharse y empujar el iris hacia adelante, puede causar un glaucoma secundario. Por consiguiente, esta catarata se debe extraer, no sólo para mejorar la visión, sino también para prevenir dicho glaucoma.
Catarata posterior: (subcapsular). Como esta catarata aparece en la superficie posterior del cristalino, puede no ser visible a simple vista, sino sólo como una nebulosidad en el espacio pupilar negro. La catarata posterior puede progresar lenta o rápidamente, pero a menudo afectará la visión pronto, debido a su situación central.
La lesión de un ojo por un objeto romo o penetrante puede causar la rotura de la cápsula del cristalino. Cuando esto ocurre, el cristalino absorbe humor acuoso, se enturbia o se opaca, e interfiere la visión. Esa catarata tiene que ser extirpada para restablecer la vista. Sin embargo, el resultado visual final depende del estado de las demás partes del ojo. Si el traumatismo ha provocado también un desprendimiento de retina, entonces habrá que reparar también la retina para restablecer la visión. Un traumatismo ocular puede provocar la dislocación del cristalino; si esta dislocación causa glaucoma secundario o trastorna la visión, puede ser necesario extraer el cristalino.
La retina se puede desprender o separar de la capa vascular del ojo, la coroides en el fondo del ojo, como se desprende el empapelado de una pared: Si se introduce agua por un agujero del papel en la parte superior de la pared, la porción inferior se irá despegando de ésta. El desprendimiento de retina se define como una separación de la retina, debido a líquido que pasa de la cavidad vítrea al espacio subretiniano, ya sea a través de un desgarro, agujero o desinserción retiniana.
La formación de una adherencia entre el cuerpo vítreo y un punto debilitado de la retina sí puede ejercer traccíon y hacer un orificio o rotura en la retina, y entonces ésta se separa de la coroides. El desprendimiento puede ser plano o desplazarse hacia el interior del ojo. Puede presentarse en todas las edades, aunque sucede más entre los 40 y 49 años, lo cual probablemente se debe a la mayor frecuencia de desprendimiento de vítreo posterior en tal decenio de la vida. La incidencia en población normal es del 0.02%, en población miope del 2 al 5%, en áfacos(sin cristalino) 6 a 7% y en pseudoafacos(con lente intraocular) de 1 a 2 %.
Deben sospecharse lesiones predisponentes en pacientes con miopía, historia familiar y ojo contralateral con desprendimiento y ojos con traumatismo quirúrgico y no quirúrgico. La incidencia de los desgarros como lesión predisponente en los miopes es del 10%, de los cuales un 7% desarrollarán desprendimiento de retina; en la población es del 0.5%. El tratamiento del desprendimiento de retina con las modernas tecnologías quirúrgicas y el uso del endolaser, se logran resultados excelentes, también es muy importante hacerlo a la mayor brevedad posible después de haber sucedido el desprendimiento.
El glaucoma, o aumento de la presión del líquido (humor acuoso) que llena el globo ocular, en su parte anterior, es considerado comúnmente como un endurecimiento del ojo. El glaucoma no es una infección ni un tumor. No debe ser confundido con el tracoma, que es una inflamación, ni con el glioma, que es un tumor. Muchas personas creen que quien padece de glaucoma quedará ciego. Esto no es totalmente cierto, sobre todo si el trastorno se diagnostica a tiempo, antes de que haya disminuido la visión. La visión que ya se haya perdido no se puede recuperar.
Como el glaucoma se descubre a menudo al medir la presión intraocular con un tonómetro durante un examen oftalmológico de rutina, los adultos mayores de 40 años deben hacerse esos exámenes periódicamente, incluyendo dicha medición, cada uno a dos años.
¿Cuál es la causa del Glaucoma?
El globo ocular contiene un líquido llamado humor acuoso que está fluyendo constantemente desde el cuerpo ciliar hasta la cámara anterior, situada delante del cristalino y del iris y detrás de la córnea. El humor acuoso pasa a través de una malla (malla trabecular) hacia un conducto llamado canal de Schlemm, todo esto situado en un ángulo formado por el iris y la córnea, de ahí, este líquido pasa a la corriente sanguínea por las venas episcleráles.
Si entra al ojo más humor acuoso que el que sale por el conducto ó canal de Schlemm, o si sale lentamente que como lo produce el cuerpo ciliar, debido a la presencia de pigmento en el ángulo iridocorneal, aumentará la presión del líquido en el interior del ojo y se producirá un glaucoma. El glaucoma puede ser controlado, por medio de utilizar medicamentos de uso local en el ojo y/o sistémico o sea tomando por vía oral, que actúan, ya sea disminuyendo la producción del humor acuoso en el cuerpo ciliar, o facilitando la salida o realizándose una operación quirúrgica o aplicación de laser ya sea en el ángulo o en el iris, para permitir la salida del humor acuoso del ojo, por una vía distinta a la normal, que es a través de la malla trabecular hacía el canal de Schlemm.
¿Cuáles son los tipos de Glaucoma?
Las dos mayores formas de Glaucoma existentes: Glaucoma de ángulo abierto, en el cual, el humor acuoso tiene libre acceso a la malla trabecular, y el Glaucoma de ángulo cerrado, en el cual, el acceso del humor acuoso a la malla trabecular, está obstruído. Ambas formas de Glaucoma demuestran una neuropatía progresiva óptica con pérdida de campo visual y cambios estructurales característicos, incluyendo un adelgazamiento de la capa de fibras nerviosas de la retina y una excavación de la cabeza del nervio óptico. La presión intraocular no define Glaucoma, ya que hay personas con Glaucoma que tienen mediciones de presión intraocular, como se encontraría en cualquier persona sin Glaucoma.
Un gran problema ha consistido en que, estudios en la población mundial, han demostrado que una gran proporción de esta, permanece con Glaucoma, no diagnosticado. En países desarrollados, el 50% con Glaucoma, no saben que lo padecen, este porcentaje sube al 62-75% en población hispánica dentro de los Estados Unidos, y arriba del 90% en países en desarrollo con pobre acceso a cuidados de salud. Glaucoma es la segunda causa de ceguera a nivel mundial.
Es un crecimiento grisáceo elevado de tejido elástico y conjuntivo, que contiene vasos sanguíneos, invade la córnea y crece sobre ella. Puede ser resultado de irritación ocular por viento, calor solar, polvo o humo, y es común en personas que viven en climas cálidos, y tropicales. Si el Pterigión crece hasta llegar al centro de la córnea, puede disminuir o incluso se puede perder la vista de ese ojo. Antes de que ocurra eso, se debe extirpar quirúrgicamente. Algunas personas confunden el Pterigión con una catarata, creyendo que ésta es una nata o piel que crece sobre el ojo; pero en realidad, la catarata es una opacidad del cristalino, que está situado dentro del globo ocular.
Es un abombamiento y adelgazamiento de la córnea, hace que esta adquiera una forma cónica. Usualmente afecta ambos ojos y causa un intenso astigmatismo, por lo que la visión es muy borrosa. Es posible que los anteojos no puedan corregir el defecto visual, y entonces es necesario usar lentes de contacto o incluso hacer un trasplante de córnea para mejorar la visión.
Es una inflamación de alguna glándula de Zeiss o de glándula de Moll en la base de las pestañas. También se le da este nombre a la inflamación de las glándulas de Meibomio en el párpado, aunque en este caso el término que se utiliza habitualmente es el de Orzuelo Interno o Chalazión.
No es una afección grave, pero puede llegar a ser bastante dolorosa. La causa de este trastorno es una infección bacteriana producida comúnmente por el Staphylococcus Aureus. Los Orzuelos son particularmente comunes en niños.
Es una infección de los párpados, que es común tanto en niños como en adultos, se caracteriza por comezón, enrojecimiento y formación de escamas o costras sobre las pestañas, que pueden hacer que los párpados estén adheridos o pegados entre sí al despertarse. Se asocia a menudo con caspa o dermatitis seborreica, ambos trastornos mejorarán con tratamiento médico.